Virginia Woolf

 


Una Nota sobre Virginia

Virginia Woolf La novelista Virginia Woolf dijo: "La cosa me sorprende ¿que son estos ataques repentinos de total agotamiento?. Vengo aquí a escribir; no puedo ni acabar una frase; estoy arrastrada hacia abajo; ahora estoy sintiendo este indefinible impulso: ¿el subconsciente deribándome hacia su interior?. He estado leyendo a Faber sobre Newman; he comparado su relato de una depresión nerviosa; el rechazo de alguna parte del mecanismo. ¿Es esto lo que a mi me sucede?. No exactamente. Pues yo no me estoy evadiendo de nada. No. Creo que el esfuerzo de vivir en dos esferas; la novela y la vida, es una tensión....


Virginia Woolf: la melancólica pasajera del vicio absurdo

Iván Quezada E.

¿Cómo evitar la guerra?, es la pregunta que la autora británica fallecida en 1941 intentó responder en su ensayo Tres Guineas, donde expuso críticamente la discriminación que afecta a la mujer en el trabajo y en el acceso a la educación.

 

Junto a James Joyce, Virginia Woolf fue una de las grandes impulsoras del monólogo interior en la literatura (Foto: COPESA)

El último paseo de Virginia Woolf

Empezaba la primavera de 1941. Las noticias de la Segunda Guerra Mundial habían profundizado la natural depresión de Virginia Woolf hasta un punto que sólo ella comprendía. Ese día en particular, el 28 de marzo, su estado era tan alarmante que su marido, Leonard Woolf, le aconsejó que se distrajera con las labores domésticas. Ella le hizo caso a regañadientes,hasta que decidió dar un paseo.

Luego que los bombardeos nazis destruyeran su casa de Londres, el matrimonio se había refugiado en su cabaña de Rodmell, a unos pocos kilómetros del Canal de la Mancha. Antes de salir a caminar, Virginia escribió en el jardín sus últimas cartas de despedida, a Leonard y a su hermana Vanessa, y a continuación dirigió sus pasos al río Ouse. La búsqueda de sus restos concluyó dos semanas después, cuando un par de niños divisaron su cuerpo flotando en la corriente y aún envuelto en un abrigo cuyos bolsillos estaban llenos de piedras.

 

En la obra de la autora inglesa Virginia Woolf (1882-1941) el tiempo está representado con la metáfora de las olas Pero, además de figura literaria, la escritora también utilizó la imagen para describir el estado de ánimo que la atenazó todos los días de su vida. "La sensación
-afirmaba- de que la primera hora de cada mañana es algo tan dulce y calmo como el suave golpe de una ola, unida al presentimiento casi permanente de que algo horroroso está siempre a punto de ocurrir." A esta forma de melancolía ella la llamó "vicio absurdo". Cuando esta cotidiana sacudida del alma alcanzó su mayor intensidad, dejó de ser su fuente de inspiración y se convirtió en la condena que la condujo al suicidio, una mañana a finales de marzo (ver recuadro) Además de ficción, Virginia Woolf escribió algunos notables ensayos acerca de las condiciones de vida de la mujer en la sociedad actual. Este es el caso de Tres Guineas (Lumen), libro que acaba de aparecer en Chile.

En dicho texto -publicado en Inglaterra en 1938, a sólo meses de la Segunda Guerra Mundial-, la autora intentó resolver la interrogante de "¿cómo podemos evitar los conflictos bélicos?", que un lector desconocido le hizo a través de una emotiva carta.

La respuesta le tomó tres años de reflexión. Según ella, antes de tratar de abordar la pregunta, era necesario precisar las circunstancias que les han impedido a las mujeres tener un papel más decisivo en el asunto de la guerra. Los hechos claves a este respecto, a su juicio, son la desigualdad de oportunidades en el trabajo y en el acceso a la enseñanza,lo que impediría la formación de un mundo integrado y pacífico.

Al igual que en su célebre ensayo Un Cuarto Propio -donde se refiere a las dificultades de una mujer para ser escritora-, su postura es claramente feminista, aunque no dogmática. Por el contrario, su propósito es lograr un diálogo con los hombres que permita un posible entendimiento.

 

PASION POR EL MONOLOGO

La literatura de Virginia Woolf ha influido a distinguidos escritores chilenos, como Jorge Teillier y José Donoso. En sus ya clásicas novelas Orlando, Las Olas, Entre Actos y La Señora Dallaway (todas disponibles en español), desarrolló un estilo cuya base fue la descripción de sensaciones. El centro de sus historias se encuentra en las mentes de sus protagonistas, en particular en el monólogo interno que todos experimentamos.

En ese sentido, su trabajo se asemeja mucho a las obras de James Joyce.

Sin embargo, lo suyo se diferencia por un intimismo tan sutil que resulta indescriptible. Sus libros, de hecho, se componen de largos párrafos que parecieran estar fuera del tiempo y del espacio.

Ella misma, según sus contemporáneos, tuvo una vida que apenas rozó su época. Fue hija de un prominente intelectual de Londres, Sir Leslie Stephen, quien liberalmente le facilitó la mejor educación de su tiempo.

Además de leer y escribir, Virginia se distraía dando largos paseos por los barrios londinenses, momentos en los que a veces conseguía olvidarse de sí misma y de la depresión que siempre la acompañó.

En sus ensayos, en todo caso, su escritura no tiene nada de especulativa.

Los raciocinios que los componen son impecables. Paso a paso, con mucho detalle y una rigurosidad abismante, devela las opresiones que -a juicio suyo- determinan el destino de las mujeres en este mundo.

Fuente: http://www.tercera.cl/diario/2000/02/14/t-14.39.3a.CUL.VIRGINIA.html

 

Gerardo Herreros http://www.herreros.com.ar