Poeta, crítico, ensayista y lexicógrafo inglés . Samuel Johnson ha sido diagnosticado de bulimia y rumiación (Parry-Jones, 1992b)
Nació en Lichfield el 18 de septiembre de 1709. Su padre era librero, asistió a la escuela local, pero su educación se basó fundamentalmente la lectura de los clásicos, que tanto influenciaron su estilo, y que conseguía de la librería paterna.
Desde 1728, cursó estudios en la Universidad de Pembroke, Oxford. Brillante pero excéntrico y enfermizo, dejó la universidad sin llegar a graduarse a causa de su pobreza. Johnson trabajó como profesor y más tarde organizó una escuela en Lichfield. Uno de sus alumnos, David Garrick, que más tarde llegaría a ser un actor famoso, se haría amigo suyo para toda la vida. A los 25 años, contrajo matrimonio con Elizabeth Jarvis Porter, una viuda veinte años mayor que él que aportó a su vida cierta estabilidad y confianza en sí mismo.
En 1737 renunció a la enseñanza y se translada a Londres. Inicia un largo periodo como gacetillero en la revista Gentleman's Magazine hasta que en 1738 se editó, anónimamente, su primer poema importante, Londres, que obtuvo un éxito inmediato, elogiado por Alexander Pope. Su largo y grandilocuente poema Vanidad de los deseos humanos, basado en la décima sátira del poeta latino Juvenal, apareció en 1749. Se considera su poema más brillante y marca el inicio de un periodo de gran actividad en el que se sirve de la obra de personajes como Galileo y Wolsey para demostrar los peligros de la ambición política. Creó su propia revista, The Rambler, en la que entre 1750 y 1752 publicó un considerable número de ensayos elocuentes y perspicaces sobre literatura, crítica y teoría moral, que reflejan las condiciones sociales y literarias de su época.
Johnson empezó a trabajar en un proyecto importante, redactar: un diccionario encargado por unos libreros. Tras más de ocho años de elaboración, el Diccionario de la lengua inglesa se publicó en 1755. Esta obra extraordinaria contiene unas 40.000 entradas aclaradas con definiciones gráficas y características, citas, además de un extraordinario número de ejemplos ilustrativos. Los biógrafos del siglo XIX promovieron la imagen de un Johnson excéntrico, descuidado y torpe, cuya conversación era sin duda animada y memorable, pero cuya influencia literaria fue escasa. Sólo a mediados del siglo XX se realizó una evaluación erudita completa de su contribución como escritor.
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