Contexto Psicológico - Social del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

Angela Neira

En la sociedad en que fue escrito el Quijote advertiremos una conexión entre las ilusiones y las desilusiones, las creencias y dudas, los anhelos y repulsas que se dan en profunda tensión entre las últimas generaciones españolas anteriores al libro. Muchos españoles, entre ellos Cervantes, se dieron Quijote Fin cuenta de que en medio de la crisis que se sufría era absurdo levantar la imagen utópica de una sociedad que se juzgaba idealmente como tradicional, frente a la incuestionable sociedad moderna, que se imponía por todos lados, cuya incomprensión llevaba al país y a sus grupos dominantes a fracasos cada vez más difíciles de reparar. Con este ánimo se escribe el Quijote; revelación del contraste entre utopía humanista y aceptación del mundo moderno. El estilo Barroco es el período que sucedió al Renacimiento, entre finales del siglo XVI y finales del siglo XVII, impregnó todas las manifestaciones culturales y artísticas europeas y se extendió también a los países hispanoamericanos. La palabra barroco tuvo originalmente un sentido peyorativo, ligado con la extravagancia y la exageración, que aún se mantiene en ciertos tópicos del lenguaje no especializado. Se dice que el término deriva del portugués barroco(castellano barrueco), que significa 'perla irregular'. También suele relacionarse con baroco, nombre que recibe una figura de silogismo escolástico. El barroco expresa la conciencia de una crisis, visible en los agudos contrastes sociales, el hambre, a guerra, la miseria. En el caso de España, aunque sin perder de vista el contexto europeo, José Antonio Maravall ha enumerado una serie de asuntos y tópicos literarios que definen una imagen del mundo y del hombre: la locura del mundo; la melancolía_ Anatomy of melancholy, de R. Burton, es de 1621-; la sensación de inestabilidad de los hombres y la fugacidad de las cosas; la revitalización del tópico del mundo al revés y la figura del gracioso en el teatro español como uno de sus representantes("Soy el mundo al revés/todas las cosas que habla", dice un personaje de El mejor alcalde, el rey de Lope de Vega); el mundo como laberinto, como "gran plaza"; la concordia de los opuestos(nuestra vida se "concierta de desconciertos", dice el conceptista español Baltasar Gracián; el mundo como guerra y el hombre lobo del hombre. El Barroco se caracteriza, además, por su tensión psicológica, anhelo de paz espiritual, gusto depurado en la expresión, sencillez en el enredo, nobleza, discernimiento en el estilo. Según Helmut Hatzfeld 'Don Quijote de la Mancha' es una obra tensa desde el punto de vista psicológico. Hay una transformación de la realidad en el Quijote "(Hiperrealidad: la frontera entre arte y realidad se desvanece; el sujeto no se relaciona directamente con la realidad, sino con imágenes y simulacros que la mediatizan; no hay relación entre significante y significado.)"1§. Aquella que le hace a su protagonista sufrir el efecto de que las cosas no se le aparezcan como real y como verdaderamente son. Esto suscita en Don Quijote, en muchas ocasiones, dudas sobre la realidad. Este es el suelo movedizo sobre el que se apoyan con tanta inseguridad los hombres del barroco. En el hombre del Barroco reaparece la tendencia edificante de la desconfianza en lo que vemos ("engaño a los ojos", llega a los tiempos moderno procedente de la tradición ascética; tema de las falsas apariencias, engaño del mundo. Los medios rurales que son en los que habitualmente se mueve Don Quijote, son también aquellos en los que la creencia en encantamientos y en los males que traen consigo, se dan con mayor fuerza. Considerándolos como fenómenos de enajenación, próximos a la locura. Sin embargo, en Don Quijote no hay un desquiciamiento de la razón; sino que él ha cambiado la realidad del mundo, o los elementos del mundo, descoyuntándolos y reagrupándolos en forma distinta a lo usual, se ha construido un mundo propio(transmutación de lo real). De esta forma Don Quijote puede obtener los recursos, las posibilidades; para poder trazar y llevar a la práctica su empresa. Para cumplir su destino.

1.- La tensión en el Quijote: característica Psicológica del Barroco

Cervantes muestra un marcado interés por los criterios divinos de la psicología humana. (Quijote = cuerdo loco) En Don Quijote sus gestos se contradicen con sus acciones: "lo que hablaba era concertado, elegante y bien dicho, y lo que hacía disparatado, temeroso y tonto" El cuerdo loco es un individuo y tipo a la vez. Un realismo del retratar único y fisio - psicológico lo hace partícipe de la naturaleza de lo general, importante criterio de un barroco realista típico sobre las formas idealizantes del Renacimiento. Para el interprete barroco, es el problema psicológico el que más cuenta. Cervantes inventa poéticamente un loco que cree nada menos que en el mejoramiento del mundo por su propia obra y gracia. Don Quijote actúa como un paranoico enloquecido por los libros de caballerías. Unos lo consideran un loco rematado, otros creen que es un "loco entreverado", con intervalos de lucidez. En general se admite que Don Quijote actúa como loco en lo concerniente a la caballería andante y razona con sano juicio en lo demás. Pero los escritores españoles Arturo Serrano y Gonzalo Torrente interpretan la locura de Don Quijote como un juego codificado en la ficción según unas reglas que el caballero respeta siempre. Entrega su vida a un ideal sublime y se estrella contra la realidad porque los demás no cumplen las reglas del juego. Don Quijote finge estar loco. Don quijote, en sus discursos, coloquios y discusiones, representa el auténtico ideal de la sociedad barroca: el "discreto" que siempre se muestra cometido y amable. Tiene sus justificadas reservas mentales. Para el período barroco, como período de fe opuesto al Renacimiento, que es período de razón, los enigmas del mundo, y el mayor de todos que es el hombre, tan sólo pueden descifrarse con ayuda de la verdad revelada. A los ojos del hombre que siente impulsos de descifrarlo todo, esto ha de presentarse como una paradoja. La paradoja esencial de Don Quijote es que no es un loco, ni es el hombre razonable que sólo desvaría en un determinado terreno. La vida del Ingenioso Hidalgo nos impresiona todavía hoy como un edifico barroco; el libro es siempre el mismo y siempre diferente, evasivo, proteico, inasible en su esencia demasiado rica. Es necesario recordar que la novela renacentista no fue capaz de formar un todo unido con una serie de aventuras diversas, como se logra en la novela barroca de Cervantes. La descripción renacentista no suministraba sino el contorno lineal de los retratos y paisajes(formas cerradas, aplanamiento, adición), mientras que la evocación barroca de Cervantes los funde y combina pictóricamente(sentido pintoresco, carácter expresivo, profundidad, integración).2§ En las obras narrativas del Renacimiento todo aparece claro como el cristal, tanto en la forma como en el sentido; en la novela de Cervantes todo es oscuro, indeciso, borroso; "relativamente" claro. Es decir, confuso al modo impresionista. Cervantes adopta la visión impresionista y la imaginación del ingenioso hidalgo para ver castillos donde sólo hay ventanas. Lo mismo ocurre con la vista de Barcelona, vaga y distante desde una colina, que se va haciendo cada vez más precisa, según Don Quijote desciende de la altura hasta distinguir sus calles, sus edificios, la playa y el mar. Así es también Cervantes el descubridor de la confusa claridad del barroco aplicada a la literatura, que tan bien armoniza con el desorden aparente de su equilibrada técnica.

2.- Cervantes Melancólico y la "Locura"en su Quijote

Cervantes de una amarga y misantrópica melancolía en su Quijote; melancolía que no es tierna, elegiaca, melodiosa; sino llena de acritud y pronta a los ímpetus agresivos. Sabía cuán diversa de los sueños es la vida real. "de todos los grandes humoristas de la literatura, Cervantes es el que tiene más lágrimas en su sonrisa" (Sainte- Beuve) Cervantes jamás negó la emoción dolorosa que hay en el fondo de esa ironía. No es un verdadero pesimista porque su pensamiento no se detiene a definir y a juzgar. Mira y escribe sonriendo. Su realismo rehuye el fondo angustioso, y atormentado de la conciencia torturada por la miseria o el mal. Así, hasta aquello que el mundo tiene de más vil y de más absurdo, puede aparecer en su arte transfigurado por una bondad ambigua e indulgente. Sancho, en su pasión por la sabiduría común, quiere a toda costa rendir y desenmascarar la locura de Don Quijote. No conoce sino el buen sentido; y para reducir la feliz vehemencia de Don Quijote a la melancolía desilusionada del buen sentido, recurre a todos los expedientes: se disfraza de caballero errante; vence en singular combate al heroico loco. Así el pobre Don Quijote vuelve triste y descorazonado a su vieja casa, se consume en la rabia del vencimiento y, cercano a la muerte, se convierte a la sabia mediocridad de la vida común, con grande satisfacción de la sobrina, del cura, del barbero y del traidor Bachiller. El mejor rasgo psicológico de Sancho, comprendido modernamente, nos lo da Turguenef cuando escribe: "sabe que Don Quijote es loco, pero le guarda fidelidad hasta la muerte". Esta abnegación de Sancho hacia el quijote tiene su origen en un sentimiento que quizás es lo mejor del pueblo. Éste acaba siempre por seguir con ilimitada fe a aquellos mismos que ha perseguido y befado, cuando éstos no temen persecuciones ni injurias. Don Quijote es de ideas simplistas, de ideales y poesía contrapuestas a un Sancho, materia y prosa. Entre la realidad y el traslado siempre se interpone la visión personal, el "temperamento", como solía decirse en el período agudo del objetivismo naturalista. Cervantes lloró una juventud perdida en triste y obscuro cautiverio, lloró ensueños de gloria desvanecidos y desilusiones de un amor idílico. La ironía de Cervantes es resignadamente dolorosa, y a veces hasta risueña.

III.- El Problema Psicológico-Moral

La psicología del Quijote tiene una profundidad asombrosa. Esto se aprecia en la realización de los caracteres principales, sobre todo los demasiado humanos: Sancho y Don Abbondio. Pero también la psique de personajes secundarios como los del ama de Don Quijote y del ama de Don Abbondio (Perpetua), el de Teresa, mujer de Panza. La clave de esta psicología hay que buscarla en la psicología del autor, que proviene de la observación penetrante, sin embargo con un interés fuerte en cuestiones teológicas morales y de un escrupuloso escudriñamiento de la propia alma y de la propia conciencia. Esta novela está extraordinariamente arraigada en la conciencia y en el cuidado de la conciencia; esto se demuestra a través del uso léxico cuya producción es desconcertante. La palabra conciencia aparece veintiséis veces. Cervantes está interesado en lo psicológico. Ocupan en el Quijote las cuestiones sofísticas de la moral caballeresca y los intereses críticos de la Contrarreforma. Otro rasgo psicológico concerniente a Don Quijote, mencionado anteriormente, es el del cuerdo- loco. Sancho Panza afirma: "este mentecato de mi amo... tiene más de loco que de caballero"; le describe a su mujer: "es un loco cuerdo y un mentecato gracioso". Este motivo refleja la tonalidad central de la novela, la ambigüedad. La ambigüedad nace de la frontera inestable entre cordura y locura del Quijote. "es un entreverado loco lleno de lúcidos intervalos" (Don Lorenzo) "tengo a mi señor por rematado, puesto que algunas veces dice cosas tan discretas" (Sancho) A veces se une el motivo loco con el motivo cuerdo(juicio, entendimiento, ingenio) por medio de un subrayar especialmente la locura monomaníaca de la caballería.

IV.- Locura, ansiedad y angustia

Tres características del barroco. Tres características del período posmoderno. Sancho conversa con Alonso Quijana, quien, en su lecho de muerte, abjura del Quijote que fue. Llorando dice: "ay, no se muera vuesa merced sino que tome mi consejo y viva muchos años porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir..." El mismo que le había pedido cordura, ahora le pide no perder la capacidad de inventarse un mundo. Este episodio da cuenta de la angustia del hombre ante el empobrecimiento de la dimensión imaginaria de la vida. Sancho plantea algo que es ultramoderno: el hecho de que uno se muere porque quiere morirse; uno se muere cuando se acaba el mundo por el cual ha vivido, ya que la muerte no es una fatalidad o un sino solamente. El grito dolorido de Sancho es por la pérdida del mundo que exploró el Quijote, y que nunca se ha visto bien cuál es. Don Quijote es el primer personaje moderno propiamente tal que diferencia la realidad del quehacer del mundo, la realidad de la ciencia, de la realidad del sentido común, lógicamente, es el sol el que da vueltas en torno a la tierra; en la realidad de la ciencia, es la tierra la que da vueltas alrededor del sol. Es lo mismo, en la realidad del sentido común, los molinos de viento eran molinos de viento; pero, en la realidad de la ciencia, los molinos podrían ser perfectamente gigantes. Gigante alude a una cosa inconmensurable que en algún sentido hay que dominar, que es el mundo inconmensurable que la ciencia tiene por delante. El primero que adivinó que el mundo de la ciencia moderna era un mundo que no iba tener relación con el sentido común, y que esa realidad era otra realidad, fue Don Quijote. El Quijote no es un paranoico, ni un histérico, ni un iluso. El Quijote es el hombre que adivinó que el mundo nuevo que vendría no era el mundo que dan los sentimientos, que es el mundo que muestran los molinos de viento, sino que era un mundo totalmente nuevo, en el cual los molinos de viento y cualquier otra cosa podían pasar a ser gigantes, como es gigante toda la naturaleza. - El drama del hombre contemporáneo empieza con la contradicción entre el mundo de la literatura, el mundo sacralizado y el mundo real; ahí y empieza cuando se da cuenta de que el sentido común, que es el mundo del cual puede asirse, no es en realidad el mundo real, sino que el mundo real es el mundo de la ciencia, o sea, un mundo que está hecho sobre la base de extensiones de movimiento, temporalidades, rango ávido de saber, etc., pero que no tiene nada que ver con su propio mundo. Entonces se encuentra desamparado en un mundo totalmente nuevo, un mundo que va a ser recién dominado en los siglos que vienen. - ¿Puede vivir el hombre sin fantasía?. Considerando el mundo imaginario y fantástico en que vivió don Quijote. - Un hombre no puede vivir sin fantasía; se puede sobrevivir, pero el hombre que vive sin fantasía es un depresivo, es decir, un hombre enfermo. Puede apagar la fantasía, sustituirla por otra cosa, pero es una fantasía que en el interior se le está expresando como ansiedad, como angustia. Sin fantasía, que es lo que da el encanto y la dimensión última a la vida, nadie puede vivir. - La sociedad posmoderna, y esto es una tragedia, ha perdido todo poder de fantasear, de encantar y de coger aquello que tienen de único las cosas, lo que les da el misterio y la belleza. El hombre contemporáneo lo ha perdido porque mide las cosas sólo por cantidades, como riqueza, y como riqueza en el sentido económico, de número. El hombre posmoderno ha perdido la visión íntima de las cosas, en qué sentido un bosque no vale como riqueza maderera, sino que por su belleza, por la configuración que tiene, por la luz y la sombra que da a determinadas horas, por la serenidad que provoca estar dentro de él, por la espesura de su follaje... eso, el hombre posmoderno lo ha perdido totalmente. Pero junto con perder el contacto con lo origInario de las cosas, ha perdido también la posibilidad de contactar con lo originario de su alma, le falta la intuición poética, la intuición artística, desde luego que la intuición filosófica, pero también la intuición científica. Por lo tanto, lo sustantivo de la realidad se le ha escapado, se le ha perdido. Eso hace que el mundo actual sea un mundo con un fondo un poco deprimido1§, un poco triste y que la alegría sea una alegría externa, que tiene que estar siendo suscitada constantemente por eventos, por circunstancias muy llamativas que vienen desde afuera hacia adentro y no de adentro hacia fuera. En el libro 'Modernidad y Post-Modernidad' se plantea que desde un punto de vista psiquiátrico, la angustia sería la enfermedad del hombre moderno y, en cambio, la ansiedad, la del hombre posmoderno. En los textos muy modernos de psiquiatría ya no aparecen las neurosis de angustia o los cuadros de angustia. Aparecen, en cambio, los cuadros de ansiedad, neurosis de ansiedad. Claro, para vivir la angustia hay que considerar que cada cosa, cada momento del tiempo y de la existencia, es único e irrepetible. Entonces, el que pierda o malgaste ese tiempo siente angustia, que es una especie de zozobra interior por sentir que nunca más se va a poder volver a tomar algo en la nada, se pierde indefinidamente. El hombre posmoderno no siente que las cosas tengan una realidad que es propia de ellas, exclusiva de ellas, sino que las mide por fuera en la medida que lo entretienen, que le dan un goce, que le dan ganancia, o poder o prestigio. - ¿Cómo se da la sintomatología psíquica en el hombre posmoderno? - La ansiedad, en general, no se da en el hombre actual en forma psíquica, o sea lo que se siente por dentro, sino que en forma sicosomática, en dolores de espaldas, dolor de cabeza, el estar cansado todo el día, en fin, se ha somatizado más. Eso, porque la elaboración psíquica de la realidad es menor hoy que en el siglo XIX o XVII.

Bibliografía

De Icaza francisco : El Quijote durante tres siglos. Editorial Renacimiento, 1918

Hatzfeld Helmut: Estudios sobre el Barroco. Editorial Gredos. Sala y Grijalbo, 1964

El quijote como obra de arte del lenguaje Consejo superior de invetigaciones científicas revista de filología española _ Anejo LXXXIII Madrid, 1966

Maravall Jose antonio : Utopía y Contrautopía en el Quijotre . Editorial Pico sacro, 1976

Shubert Otto : El Barroco en españa. Editorial Saturnino Calleja Madrid 1924.

Diccionario de la Real Academia Española. Editorial Espasa calpe, 1999

Ver también en relación a Cervantes:

Fuente: http://www.udec.cl/~litterae/arti4.htm

Gerardo Herreros http://www.herreros.com.ar