Breve historia del concepto de psicosis única. (1)

Josep Moya

Siguiendo a Llopis (1) nos encontramos con que los orígenes del concepto de psicosis única se remontan al siglo I d. de C. Así, Areteo de Capadocia estableció una forma fundamental de locura -la melancolía- de la cual derivarían todas las otras variedades. La melancolía era causada, según Areteo, por la bilis negra, la cual, subiendo por el estómago provocaba ventosidad. Cuando se agravaba la enfermedad se producía una afectación del cerebro, por vía simpática, dando lugar a la aparición de la manía, matriz de la psicosis maniaco-depresiva.

Siglos más tarde, Chiarugi (1784) defendió la idea de que en el curso de una misma enfermedad se pueden suceder diversos estados psíquicos. Este autor estableció la hipótesis según la cual existirían tres formas de locura: la melancolía, la manía y la demencia (forma de delirio con alteraciones cognoscitivas y volitivas). El siglo XIX supondría el período de máximo apogeo en el desarrollo de la psicosis única. Así, un autor belga, Guislain (1797-1860), defendió la tesis según la cual era la melancolía el fenómeno inicial. A ésta seguirían la manía, las ideas delirantes y, finalmente, la demencia. Dicho de otro modo, primero aparecerían los trastornos del sentimiento y, después, los de la razón. Y sus ideas ejercieron una notable influencia en la psiquiatría alemana, destacando tres autores: Zeller (1840), que consideró que la melancolía era la forma fundamental de la mayor parte de las enfermedades mentales. De este modo, la manía, la paranoia y la demencia supondrían agravaciones sucesivas de la primera. Neumann (1859), que defendió la tesis de la existencia de un solo proceso patológico. La distimia melancólica sería el primer elemento de una serie constituida por el stadium maniacum, la confusión o paranoia y, finalmente, la demencia. Ahora bien, para este autor la melancolía no sería un estadio especial ya que sería posible encontrarla en cualquiera de los restantes estadios de la locura. Griesinger (1861), el alemán en el que la idea de la psicosis única llegó a alcanzar su máximo apogeo. Para Griesinger sólo se podría hablar de «formas» de trastornos psíquicos susceptibles de ser agrupados en perturbaciones afectivas y perturbaciones del pensamiento. Las primeras precederían, en general, a las segundas. La melancolía y la manía formarían parte del primer grupo. La paranoia y la demencia, del segundo.

Casi de forma simultánea a Griesinger, a mediados del siglo XIX aparecieron los trabajos de Hoffmann (1861) y Snell (1865), que significaron el inicio del ocaso del concepto de psicosis única. Para estos autores, la paranoia no siempre tendría un carácter secundario (a la melancolía) existiendo la posibilidad de un proceso primario (la paranoia primaria). Esta idea obtuvo su consagración definitiva en el Congreso de Berlín (1893) estableciéndose que la paranoia era un trastorno en el que los afectos tendrían un papel muy poco relevante. El golpe de muerte de la psicosis única fue asestado, cómo no, por Kraepelin, quien, siguiendo los pasos de Kahlbaum, estableció las bases para una clasificación de las enfermedades mentales dando una definición de enfermedad mental muy concreta: estamos ante una enfermedad cuando conocemos sus causas, sus manifestaciones, su curso y su terminación, así como sus alteraciones anatómicas. Sin embargo, es de todos conocido el fracaso de este empeño ya que ni siquiera la parálisis general progresiva se ajustaba a este esquema. La honestidad de Kraepelin se hizo, no obstante, patente al afirmar: «La imposibilidad cada vez más evidente de realizar de modo satisfactorio la delimitación de ambas enfermedades (la psicosis maniaco-depresiva y la demencia precoz) tiene que despertar la sospecha de que sea defectuoso nuestro planteamiento del problema» (1).

Dando un salto hasta nuestros días nos encontramos con el establecimiento de dos líneas en el conjunto general de las psicosis: por un lado, la línea que iría de la paranoia a la esquizofrenia; por otro, la que uniría la melancolía y la manía. Sin embargo, las cosas son algo más complicadas en la clínica del día a día. Así, encontramos cuadros que se encuentran a caballo entre la paranoia y la esquizofrenia. Es el caso de la parafrenia, entidad controvertida, defendida por autores como Ey (6). Existen, además, cuadros psicóticos que comparten elementos de la esfera melancólica y del campo de la paranoia: es el caso del delirio sensitivo de relación. Finalmente, hay otros que comparten elementos de la esfera de la esquizofrenia y de la esfera de los trastornos afectivos: los trastornos esquizoafectivos.

Se debe admitir, pues, que los procesos psicóticos constituyen un conjunto heterogéneo de problemas cuyo denominador común podría consistir en una determinada posición del sujeto frente a la verdad: la certeza absoluta acerca de algo que concierne al sujeto. Objeto de esta certeza pueden serlo una pequeña porción del conjunto ideativo del sujeto (caso de la paranoia celotípica, por ejemplo) o bien la totalidad del conjunto ideativo del paciente (caso de algunas esquizofrenias con una total pérdida del sentido de realidad: todo es un delirio). El hecho, corroborado por la clínica, de que algunos casos de psicosis verifiquen diversas transformaciones sintomatológicas a lo largo de su evolución, nos sitúa ante la necesidad de tener que admitir que no podemos sostener que estamos ante entidades clínicas bien acotadas y definidas sino ante conjuntos «borrosos» susceptibles de variaciones importantes en los que resulta difícil decidir si tal o cual elemento pertenece o no al conjunto.

Mi posición respecto al problema de la psicosis única está en un extremo del polo: el de la esquizofrenia que cursa con importantes alteraciones del lenguaje, tan intensas que dificultan de forma ostensible la comunicación con el otro ya que, como veremos, se afectan los tres niveles de la semiótica: el morfosintáctico, el semántico y el pragmático.

(1) Fragmento de Psicosis única y trastornos del lenguaje

Fuente: http://www.pulso.com/aen/21_66.htm

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  Gerardo Herreros http://www.herreros.com.ar