Volver a los libros de psicoanálisis
El libro-causa del presente comentario fue publicado en el mes de octubre de 2000 y recoge las clases que los autores dictaron en el espacio de seminario que tuvo lugar en la facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires durante 1999 y 2000.
Uno de los textos más citados por los autores de psicoanálisis es: Duelo y Melancolía (Freud, S. O.C. Tomo XIV – Amorrortu). Cuestión que, lejos de comportar un acápite fundamental para pensar la clínica, la ha confinado a uno de sus principales puntos de detención.
Sabido es que, dado el concepto que cada analista tenga del inconsciente, así será el modo en que conduzca las curas bajo su responsabilidad. Lo sepa o no...
Algo similar podría plantearse en relación con el duelo. Al respecto se lee en el libro lo siguiente:
“Por ejemplo, si yo pienso que un duelo después de seis meses es patológico, voy a llevar a los pacientes a que cambien de objeto; si una mujer perdió a su marido, después de un tiempo le voy a decir: Pero ¿y usted no sale, señora?, ¿usted qué hace que se queda en su casa?”[1]
No se trata de un tema más a investigar, sino que por el contrario, circunscribe un concepto que contamina al psicoanálisis todo. Se podría decir que un análisis llevado a término constituye en sí mismo un proceso de duelo, tal vez el más crucial, si es que se logra habilitar la posibilidad de duelar a aquel que (futuro anterior mediante) habré sido.
Si bien en el libro comentado en esta entrega, los autores subtitulan al mismo en tanto que ensayo psicoanalítico, la obra va (a pesar de su intención) mucho más allá de eso. El libro es fecundado de continuo con aportes de la historia; la antropología; la religión; la clínica (médica y psicoanalítica) y también por... el saber popular y sus rituales.
Luego de establecer un racconto histórico del concepto de duelo y las muescas que en éste dejan lo social y la cultura en diversos contextos geográficos y epocales, Bernasconi y Smud emprenden un riguroso estudio crítico de Duelo y Melancolía, bajo los ejes rectores de algunos desarrollos de Jean Allouch (establecidos principalmente en su libro: Erótica del duelo en el tiempo de la muerte seca – edelp).
De este modo (y haciendo pie por momentos en un humor no carente de mordacidad), son incesantemente sometidas a análisis expresiones tales como: prueba de realidad; objeto sustituto; trabajo de duelo; etc. Sintagmas que, a fuerza del continuo martilleo ecolálico del que fueron objeto, han ingresado por la puerta grande tanto en ambientes psi como en el imaginario colectivo, previo pago de un costoso peaje: la banalización conceptual.
Seguimos a los autores:
“donde hay cambio de objeto, como cambio de figuritas, no hay duelo elaborado. Donde se propone, casi compulsivamente, un cambio de objeto, un cambio de partenaire, justo allí donde se supone un duelo logrado, lo que se ha generado, paradójicamente, es abortar la posibilidad de un duelo (...) abortar un duelo, imposibilitar ese desarrollo necesario nos hace ver las consecuencias, por ejemplo, afecciones psicosomáticas, y también con gran frecuencia el enlutado es proclive a accidentes extraños y peligrosos. Es lo que Ariés llama “la muerte llama a la muerte”...[2]
Una especial mención merece el tramo donde se ocupan de llevar a cabo la efectuación de un rastreo donde encuentra su pertinencia un duelo tan particular como difícil: La muerte de un hijo. Duelo donde la pérdida fundamental es por las huellas no escritas, es decir, por el modo arbitrario con que la muerte puntuó su derrotero vital, y de un modo concomitante puso fin a la posibilidad de concreción de los anhelos que los padres tenían depositados en su hijo, ahora muerto.
Dos anexos hacen de corolario a la obra que nos ocupa. El primero de ellos hunde sus raíces en el duelo en el Judaísmo y el otro se ocupa de la posición ética que el Budismo adopta ante la muerte.
En suma, se trata de un libro en el que la agilidad de su lectura no conspira contra la profundidad de sus conceptos. Sin duda (y tal vez este sea su mérito mayor) causará en el lector inquieto el deseo de abrevar de las mismas fuentes de las que los autores se han nutrido.
[1] Sobre duelos, enlutados y duelistas. Martín Smud y Eduardo Bernasconi (Editorial Lumen). Pag. 15
[2] Obra citada. Pag. 16
Fuente: Revista www.psyche-navegante.com. Se recomienda además el Seminario “SOBRE DUELOS, ENLUTADOS Y DUELISTAS”. De los Lic. Eduardo J. Bernasconi y Lic. Martín H. Smud.
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